Verduras y frutas

Como mejorar el sabor de verduras y frutas

Como mejorar el sabor de verduras y frutas

Consejos para mejorar el sabor de verduras y frutas

No es la primera vez que te haces una ensalada de tomate y… no sabe a tomate.

O que muerdes un melocotón y… no sabe a melocotón.

Las frutas, verduras u hortalizas son vegetales cuyos tejidos se encuentran todavía “vivos” y reaccionan al clima y la temperatura como lo harían si estuvieran en el árbol o plantados.

La industrialización, la implantación de nuevas tecnologías, el uso de fertilizantes, etc, ha permitido el cultivo de variedades de verduras y frutas,  su producción y puesta a la venta en todos los lugares del mundo.

Pero a la vez, en detrimento de la calidad y sabor de las verduras y frutas comercializadas.

En la actualidad, la mayoría de verduras y frutas comercializadas en los centros urbanos, proceden de lugares lejanos, están cultivadas en invernadero o son maduradas en cámaras.

Al tener un proceso de maduración poco natural por producirse en el viaje o en una cámara se pierde parte de su sabor y aroma. Si además han sido cultivadas en invernadero, el sabor es bastante escaso.

 

Cómo podemos mejorar el sabor de verduras y frutas

La primera opción es comprar alimentos de origen local.

Pero cuando no es posible lo más que podemos es permitir una maduración natural.

En el caso de las frutas principalmente, pero también en verduras y hortalizas, introducirlas en la nevera detiene que se estropeen, porque el frío detiene o ralentiza el normal crecimiento o que maduren correctamente.

Si vas a consumirlas pronto o en pocos días, déjalas fuera de la nevera, sin la bolsa o el plástico, lavadas y en un lugar con mucha claridad o a la luz.

Si colocas varias juntas madurarán más rápido y mejor. Esto se debe a que las frutas al madurar liberan de forma natural gas -etileno-, un gas que en el reino vegetal funciona como una hormona y actúa promoviendo la maduración. Este gas tiene efecto sobre la propia fruta que lo produce, pero también sobre la fruta más próxima, por lo que se crea una especie de “microclima” en donde las frutas maduran mejor.

De esta forma, al dejar las frutas y verduras en el exterior se favorece el normal desarrollo de la fruta o de la verdura en su última etapa, no se pierde tanto sabor y se mejoran y recuperan parte de los aromas que se pierden al dejar en la nevera.

No acumules mucha fruta ni verdura en un frutero, o la falta de aire fresco favorecerá la aparición de hongos y mohos.

Antes de comer o preparar, lavar las frutas terminando con un masaje con agua tibia reactiva la piel y las vuelve más aromáticas.