azucar

Adicción al azúcar

Obesidad, adicción al azúcar y calorías

La obesidad y las enfermedades asociadas tienen como causa principal la ingesta calórica excesiva y/o ausencia de actividad física.

La industrialización y nuevas aplicaciones en la industria alimentaria han permitido, cada vez más, elaborar productos de alto valor energético y escaso valor nutricional, lo que favorece la aparición y desarrollo de sobrepeso.
Los avances también han permitido elaborar alimentos especialmente sabrosos y muy aceptados por su sabor aunque su calidad y valor nutricional sean escasos o malo.

La mayoría de alimentos que producen atracción suelen ser dulces o alimentos que contienen altas cantidades de azúcar. Por eso no son pocos los estudios que pretenden descifrar el entramado y desvelar si el azúcar produce adicción en nuestro cerebro y los mecanismos en que lo hace.

El azúcar en el cerebro

Previos estudios apuntan a que el azúcar o sacarosa activa las neuronas en una región cerebral determinada, lo que produce liberación de dopamina, una hormona que está asociada con el placer.

El consumo repetido de azúcar puede producir un ciclo continuado de consumo que puede llegar a ser compulsivo en busca de rememorar los momentos placenteros iniciales.
Algo similar ocurre a consumidores de drogas y sustancias de abuso. También se han observado similares señales a las producidas en adicción.

Recientemente, se ha descubierto que la liberación de dopamina es mediada por neuronas en el hipotálamo lateral.

La activación de estas neuronas produce una preferencia por la sacarosa, como si las neuronas tuvieran un sensor de nutrientes general y otro específico para la sacarosa.

Aunque los estudios están elaborados con ratones, sirven para ayudar a comprender el modo en que el azúcar afecta a nuestro cerebro y cómo se produce esa adicción al azúcar.

El estado metabólico del organismo también puede producir mayor tendencia hacia la sacarosa.

Los estudios son cada vez más consistentes en demostrar esta relación entre el azúcar y el cerebro.

De momento se desconoce la forma en que se producen estas interacciones, que podrían producirse por interacción de las 2 moléculas de glucosa que forman la sacarosa. O por interacciones directas del sentido a través de nervios directamente asociados a esa región del cerebro.

El deseo  innato por el dulce y comidas más calóricas pudieron ser un medio de adaptación en el pasado.
Sin embargo en la actualidad en la vida actual supone un problema que causa sobrepeso, obesidad y decenas de patologías asociadas.

El uso de edulcorantes acalóricos artificiales no siempre es una recomendación y deben consumirse ocasionalmente en nuestra dieta.

En su lugar debe optarse por seguir una alimentación con más alimentos frescos y menos transformados en general, o en todo caso alimentos procesados más sanos.