adipocitos

Hipoteca dietética

La hipoteca dietética o vivir dietéticamente hipotecado

Por si no fuera suficiente con la hipoteca de tu casa, la crisis, las preferentes y la economía … también puedes hipotecar tu cuerpo.

El cuerpo humano es la máquina más perfecta. Es capaz de interactuar con el medio, producir respuestas, adaptarse…

Sin embargo, la perfección del ser humano -como la de todo ser vivo- está orientada a una programación biológica inevitable e incompatible con modas: la supervivencia.

No importa lo poco que comas, tu cuerpo siempre utilizará sus escasos recursos para optimizarlos y mantener tu supervivencia -en la medida de lo posible-.

Tejido graso, tipos de tejido graso

Una de las mayores armas de supervivencia en mamíferos es el tejido graso o adiposo. Este tejido tiene la única función de acumular grasa como reserva para ser utilizada como energía en casos de necesidad.

El tejido graso a su vez se clasifica en dos tipos: el tejido graso blanco o amarillo y el tejido graso pardo o marrón.

El tejido graso blanco sirve como reserva energética. En caso de necesidad, la grasa del tejido puede utilizarse para ser metabolizada y obtener energía. El tejido graso pardo es más activo y produce directamente energía.

Las células del tejido graso o adiposo se denominan adipocitos. Su única función es la de acumular grasa en forma de triglicéridos.

La mayoría de células tienen una vida limitada. Algunas células al morir son regeneradas -sólo un número determinado de veces-. Las neuronas ni siquiera pueden regenerarse.
Los adipocitos tienen una característica que los hace diferentes al resto de células: tienen un período de vida muy largo, casi de por vida. El ciclo de vida de estas células sigue siendo poco conocido.

Cuando se produce un exceso de grasa en la ingesta, la grasa es acumulada en los adipocitos. Y puesto que la función de los adipocitos es acumular grasa, es más fácil que su tendencia sea la de acumular grasa que la de liberarla, a menos que se de la situación metabólica que lo requiera.

adipocitos

Los adipocitos tienden a acumular triglicéridos, lo que hace que aumenten de tamaño.

La obesidad se puede producir por un exceso de número de adipocitos, por un aumento de su volumen o por ambos.

¿Qué ocurre si comes grasa en exceso?

Ingestas de grasa superiores a lo necesario producirán un aumento del volumen de los adipocitos -posiblemente también un aumento en su número-.
En caso de necesidad, liberan la grasa que contienen, que es utilizada para obtener energía.
Pero como no se destruyen ni se mueren, siempre están ahí, dispuestos a almacenar el nuevo exceso de grasa. Eso se traduce en aumento de la grasa subcutánea y por tanto en el perímetro abdominal, produciendo los clásicos “michelines”.

El problema radica en que una vez almacenada grasa corporal, y aunque se pierda peso correctamente, siempre permanecerá parte de grasa subcutánea porque los adipocitos sólo son más pequeños.

Así que en parte el dicho de unos minutos en la boca y toda la vida en el michelín…es cierto.

La hipoteca dietética es no comer lo que no te puedes permitir.
Si no estás en tu peso y no te mueves, comer grasas en exceso y/o de forma continuada, hipoteca el resto de tu vida a tener una mayor composición corporal en forma de grasa.
Cancún existe y está ahí. Pero no vas de vacaciones cada 1º de mes porque sabes que no llegarías a fin de mes…
Quizá no deberías comer eso. O quizá sea buen momento para hacer algún ejercicio.

No firmes otra hipoteca innecesariamente 😉