El agua es el principal componente del ser humano.
En el adulto, entre un 55 – 60 % del peso corporal total es agua.

El agua en el cuerpo humano se encuentra repartida como agua intracelular y como agua extracelular.

Las fuentes de agua en el cuerpo humano se pueden dividir en tres:

  1. Líquidos ingeridos, principalmente agua potable y que supone la principal fuente de agua de la dieta.
  2. Agua de los alimentos y de los platos preparados, que puede suponer de 700 a 1000 ml diarios.
  3. Agua del metabolismo, producida durante el metabolismo de nutrientes, puede alcanzar los 300 ml diarios.

Gasto

A la vez, el cuerpo humano posee un gasto diario que en los diferentes órganos y sistemas es:

  • Sistema renal: el agua perdida a través de la orina es de unos 1,5 litros diarios.
  • Sistema pulmonar: el vapor de agua espirado con la respiración supone alrededor de 400 ml diarios.
  • Cutánea: a través la transpiración de la piel se pierden alrededor de 350 ml diarios.
  • Aparato Digestivo: en las heces se pierden unos 150 ml diarios.

Es decir, en términos de hidratación de la piel, es práctico, por no decir necesario, beber a diario 350 ml para compensar la pérdida de agua de la propia piel.

Funciones del agua

Es donde se origina la vida. Por tanto, posee muchas funciones. Entre ellas podemos destacar:

  • Medio de disolución de todos los líquidos corporales, secreciones, sangre, linfa, jugos digestivos, etc.
  • Ayuda al proceso digestivo, permitiendo la disolución de los nutrientes.
  • Posibilita el transporte de nutrientes a las células, y la eliminación de sus sustancias de desecho.
  • Contribuye a la regulación de la temperatura corporal.

Digestión y metabolismo del agua

No es “oxidada” como el resto de nutrientes. Tampoco es metabolizada. Ni aporta calorías.

No necesita ser digerida. Se absorbe directamente por simple difusión y principalmente en el intestino delgado.

Cumple las diferentes funciones y el exceso simplemente se elimina en la orina.

Ingesta hídrica

El exceso de ingesta de líquidos producirá un exceso que se elimina por vía renal en la orina, produciéndose una orina abundante denominada orina diluida.

Cuando no se ingieren líquidos en cantidad suficiente, el sistema renal responde filtrando más y produciendo una orina más concentrada. En esos casos, la orina tiene un color más oscuro, que es indicativo de que se está bebiendo poca agua y hay deshidratación.

En situación normal, se desencadenan una serie de procesos destinados a producir sensación de sed, que calmaría la insuficiencia de líquidos. Estos procesos se ven alterados con la edad y en la vejez la sensación de sed mucho más leve. Por eso se recomienda a los ancianos que beban aunque no tengan sed.

Pérdidas que aumentan la eliminación

  1. Renales: se produce mayor eliminación con dietas y alimentos ricos en proteína, ya que requieren de más líquido para eliminar la urea resultante de su metabolismo.
  2. Cutáneas: la temperatura ambiental elevada, la fiebre y el ejercicio producen un aumento de las pérdidas
  3. Pulmonares: el ejercicio físico aumenta la función respiratoria, lo que hace que se elimine más vapor de agua a través de la espiración
  4. Digestivas: en caso de diarreas

Situaciones que disminuyen la eliminación

Normalmente no se producen situaciones en las que se produzcan defectos en la eliminación a menos que se padezcan de enfermedades, por ejemplo renales.

Regulación de la sed y balance hídrico

El organismo posee mecanismos para regular el balance hídrico:

  • Provocar o inhibir la sensación de sed
  • Aumentar o disminuir la retención de agua a nivel renal, produciendo una orina más diluida o más concentrada

La regulación de la sed se produce a nivel hipotalámico, en el denominado centro de la sed. La regulación de la retención renal depende de la ADH u hormona antidiurética, producida también en el hipotálamo, y de la aldosterona, una hormona de la glándula suprarrenal.

Requerimientos y necesidades diarias de agua y líquidos

La ingesta excesiva en condiciones normales sin enfermedad, no se acumula, simplemente se elimina.

En caso de que el proceso normal no se pueda producir, se comenzaría a acumular, produciendo edemas y aumento de la presión arterial. El agua retenida puede aumentar también por un consumo excesivo de sal.

Una deficiente ingesta produce deshidratación, que puede producir problemas importantes en un solo un día, incluso con deshidratación ligera.

Los aportes de aguas y líquidos en general, pueden provenir de múltiples fuentes, de las cuales solo una es aceptable nutricionalmente: el agua. Las bebidas con gas, refrescos y zumos solo deben incluirse muy ocasionalmente.

  • Agua mineral, de manantial, potabilizada.
  • Agua con gas, gaseosas, bebidas refrescantes aromatizadas, de extractos y de zumos de frutas naturales, productos en polvo para la preparación de bebidas.
  • Zumos de frutas naturales y conservados, zumos azucarados, concentrados de zumo.

Los zumos de frutas deben consumirse exclusivamente recién preparados, nunca comercializados, incluyendo los zumos sin azúcar añadido y los refrigerados.

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