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Menopausia

La menopausia está marcada por el momento en que la mujer deja de tener el período menstrual.
La menopausia marca el fin de la etapa reproductora que se inició en la pubertad.
Los cambios en el ciclo menstrual son una de las señales más frecuentes del inicio de la menopausia.

Por qué se produce

A medida que la edad avanza y se acerca la menopausia los ovarios producen cada vez menos estrógeno.

Aunque cada mujer posee un período particular -más o menos regular, más o menos abundante- es importante prestar atención a sangrados anormales durante la menopausia ya que pueden ser síntoma de algún problema.

Finalmente, los ovarios dejan de producir estrógeno suficiente y se detiene el ciclo menstrual.

No estás completamente libre de riesgo de quedarte embarazada hasta un año después del último período.

La menopausia también se produce si se eliminan los ovarios quirúrgicamente. Esto puede producir síntomas graves porque la hormona desaparece repentinamente. La histerectomía produce la eliminación del período, pero no produce menopausia a menos que también se retiren los ovarios.

Cambios fisiológicos

La pérdida de estrógenos produce cambios en el aparato reproductor.

Es frecuente la sequedad vaginal, picores o escozor. También puede favorecer la aparición de infecciones.
La uretra también tiende a resecarse, inflamarse o irritarse. Es frecuente que la mujer deba orinar con mayor frecuencia con la edad. Las mujeres tienen un mayor riesgo de infección de vejiga tras la menopausia.

También se incrementa la pérdida de tejido en los huesos. Esta pérdida puede conducir a osteoporosis, que aumenta el riesgo de fracturas óseas en mujeres mayores.
La osteoporosis afecta más frecuentemente a la cadera, muñecas y columna vertebral.

El estrógeno también protegen la salud cardíaca y contra ataque cardíaco. La menopausia produce un descenso de la protección cardíaca por la pérdida de estrógeno.

osteoporosis

Cuerpo vertebral con osteoporosis

Síntomas de la menopausia

El síntoma más común de la menopausia son los sofocos. Se calcula que el 75% de las mujeres los padecerán.

Un sofoco es un sentimiento repentino de calor que sube hacia la parte superior del cuerpo y la cara. La piel puede enrojecerse. También podrías sudar. Pueden durar de unos segundos a unos minutos o incluso más.

Con frecuencia los sofocos causan falta de sueño o sueño deficiente, impidiendo a la mujer que alcance el sueño profundo, es uno de los mayores problemas al que la mujer puede enfrentarse durante la menopausia.
Los cambios en los niveles de estrógeno también pueden hacer que la mujer se sienta nerviosa, irritable o muy cansada, lo que puede agravarse con la falta de sueño.

Tratamiento de la menopausia y efectos secundarios

El tratamiento es el hormonal o terapia sustitutiva hormonal.
Algunas veces puede comenzarse el tratamiento antes de la menopausia.

Frecuentemente, además de estrógeno se administra progestina, una versión sintética de la hormona progesterona, lo que reduce el riesgo de cáncer uterino producido con la administración de estrógeno sólo.

El estrógeno se utiliza para tratar los principales síntomas: los sofocos.

También reduce la sequedad vaginal y ayuda a reducir los cambios que pueden causar problemas en el tracto urinario. El estrógeno protege contra la pérdida de hueso, reduciendo su pérdida. El estrógeno también puede ayudar a la reducción de cáncer de colon.

Como en todo tratamiento, existen efectos secundarios e indeseables.
El uso de estrógeno sólo puede aumentar el riesgo de padecer cáncer de útero.
Complementarlo con progestina es que podría aumentar el riesgo de cáncer de mama.
Además las mujeres menopáusicas podrían comenzar a sangrar de nuevo, aunque sólo por un período corto de tiempo.

Existen otras opciones para reducir la pérdida de hueso:
Los bisfosfonatos aumentan la densidad ósea y reducen el riesgo de fractura.
La calcitonina y la hormona paratiroidea también disminuyen la pérdida de hueso.

En caso de duda acude siempre a tu ginecólogo

Soja, isoflavonas y menopausia

La mayoría de mujeres, incluidos profesionales de la salud como médicos y ginecólogos creen que la soja y/o las isoflavonas ayudan a mejorar los síntomas de la menopausia. Esto, no es cierto.

Varios estudios publicados en 2011-13 por la Autoridad Europea en Seguridad Alimentaria -EFSA- han evidenciado que:

Las isoflavonas de soja:

  1. No reducen los síntomas vasomotores asociados a la menopausia
  2. No ayudan a mantener la densidad mineral ósea
  3. No ayudan a la protección del colesterol LDL
  4. No mantienen la tonicidad de la piel
  5. No contribuyen al normal crecimiento del cabello
  6. No mejoran la salud cardíaca ni sirven en el cáncer de próstata

La soja no es un alimento necesario ni siquiera en dietas vegetarianas.

Considerando que la evidencia actual carece de base alguna para recomendar el uso isoflavonas, y la procedencia de la soja que en su mayoría procede de cultivos transgénicos, desaconsejo el consumo de cualquier alimento que contenga soja o isoflavonas de soja.

Puesto que ya hay descritos casos de alteraciones de tiroides y menstruación, desaconsejo especialmente el consumo de soja.

Más información:
Flavonas e isoflavonas de soja
Leche de Soja e isoflavonas: un timo sin igual
Nunca dirías que está hecho de soja
Monsanto y la Globalización de la Alimentación
Soja e isoflavonas: la verdad (sólo registrados)
Opiniones científicas de la EFSA (en inglés):
Scientific Opinion on the substantiation of health claims related to soy isoflavones
Scientific Opinion on the substantiation of health claims related to soy isoflavones
Scientific Opinion on the substantiation of a health claim related to isolated soy protein and reduction of blood LDL-cholesterol