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Suplementos de proteína y musculación

Suplementos de proteína, requerimientos de proteína y crecimiento muscular

La ingesta de proteína tras ejercicio de resistencia estimula la producción de proteína durante la recuperación.
El déficit de energía puede resultar en reducciones en la masa magra o masa muscular y menor síntesis de proteínas.
Por ello se acepta de forma general que los suplementos de proteína son necesarios para maximizar la resistencia, crecimiento y mantenimiento muscular.
El balance entre la síntesis proteica y la degradación proteica determina el crecimiento muscular.

Requerimientos de proteína

Para personas sedentarias, son suficientes ingestas de 0,8 g de proteína por kilo de peso y día para mantener el balance de nitrógeno.

En personas activas y deportistas suelen aplicarse recomendaciones de 1,2 g de proteína por kilo de peso diarios.

Sin embargo es frecuente encontrar consumos de proteína que alcanzan 2 y hasta 3 veces esas recomendaciones.

Proteína y crecimiento muscular

Existe mucha discrepancia sobre los beneficios de la suplementación con proteína y los estudios actuales todavía no pueden considerarse definitivos.

Una revisión de estudios mostró que la suplementación con proteína durante más de 6 semanas aumentó la masa muscular en un 25% en comparación con el grupo al que se le administró placebo.
También aumentó la fuerza en un 35%, medida como una repetición máxima en press de pierna.

Otro estudio analizó la suplementación con 0, 10, 20, 30 y 40 g de proteína de aislado de suero, ingeridos antes de los 10 minutos siguientes al entrenamiento, en personas tanto entrenadas como sedentarias.
La síntesis proteica muscular aumentó un 49% con la suplementación de 20g de proteína.
No se observó ninguna variación en la síntesis proteica para aquellos que tomaron 10g de proteína o menos y se observaron efectos adversos para dosis de más de 20g de proteína, como el aumento de urea y oxidación del aminoácido fenilalanina.

Sin embargo otros estudios muestran que no hay evidencia de que los suplementos de proteína produzcan un beneficio superior a consumir el 15% de la energía diaria en forma de proteínas, tal y como indican las guías alimentarias de la mayoría de países -junto al 55-60% en forma de carbohidratos y 25-30% restante de grasas-.

bebiendo batido

Tipos de suplementos de proteína

Los suplementos clásicos disponibles a la venta suelen ser a base de:

  • Proteína de soja (Soy protein)
  • Proteína de huevo (Egg protein)
  • Proteína de caseína (Casein protein)
  • Proteína de suero (Whey Protein)

Los suplementos de proteína más adecuados son los de proteína de suero, típicamente denominado Microfiltered Whey Protein y los de caseína, tanto por la calidad de sus aminoácidos, su digestibilidad y su absorción.
Los suplementos de proteína de suero han demostrado ser más eficaces que los de soja.

Más información: Proteínas: valor biológico y digestibilidad | Alimentos ricos en proteína

Si vas a consumir un suplemento de proteína consulta con un Dietista-Nutricionista que te aconseje el tipo, cantidad y momento más adecuado

 

fermentación

La fruta ¿fermenta en el intestino?

Fruta y fermentación digestiva

Uno de los mitos más extendidos entre la población es el que la fruta fermenta en el intestino o el estómago después de las comidas, como postre. Por eso, según esa gente, nunca debe tomarse la fruta de postre.

La digestión es un proceso muy complejo.  Pero vamos a repasar lo más importante:

Proceso de digestión

La boca

La digestión comienza en la boca con la masticación. Los alimentos masticados son conducidos a través del esófago hasta el estómago.

Estos movimientos que se producen a lo largo de todo el tubo digestivo se denominan movimientos peristálticos. Los movimientos peristálticos son complejas contracciones y relajaciones musculares coordinadas que permiten el avance del bolo alimenticio.

Movimientos peristálticos

Movimientos peristálticos. Imagen: Auawise

El estómago

El estómago contiene dos válvulas o esfínteres, una superior llamada cardias que evita el reflujo y una inferior llamada píloro que evita el vaciado del estómago antes de lo necesario.

estómago

Una vez alcanzan el estómago, se encuentran ante un medio formado por gran cantidad de ácido clorhídrico que casi literalmente deshace el bolo en pequeñas partículas.

A su vez, se segregan enzimas digestivas, activadas por la presencia del propio nutriente.
En el estómago se produce principalmente pepsina, que permite digestión de proteínas.

El estómago a su vez produce más movimientos peristálticos de contracción y relajación que mezclan perfectamente el contenido del bolo o quimo.

Intestino delgado y grueso

Una vez finalizada la digestión en el estómago, se produce el vaciado gástrico por la apertura del píloro, lo que produce que el contenido discurra hacia la primera porción del intestino delgado, el duodeno.

En el duodeno desembocan glándulas secretoras y digestivas que producen la bilis hepática y enzimas pancreáticas. Éstas contienen enzimas digestivas de hidratos de carbono y grasas.

En la siguiente porción del intestino delgado, el yeyuno, se produce la absorción de la mayor parte de los nutrientes, así como en su última porción el íleon.

El intestino delgado es un tubo de hasta 6 metros, cuyo interior se haya recubierto de células con multitud de extensiones en forma de “pelos”, y que permiten aumentar la superficie de absorción de nutrientes tanto que si extendiéramos la superficie de absorción ocuparía casi una pista de tenis.

Tras producirse la absorción de nutrientes, los restos dejan el intestino delgado y llegan al intestino grueso.

Intestino grueso

El intestino grueso o colon se subdivide en 3 partes: colon ascendente, transverso y descendente– y tiene como principal función la de absorber el agua, además de absorber algún nutriente que hayan quedado, así como la de evacuar los desperdicios a través del ano.

Además en el intestino grueso se encuentra la flora intestinal, formada por millones de bacterias de multitud de especies diferentes que en su mayoría viven en simbiosis, es decir, no sólo no producen daño, si no que al contrario producen beneficios. Por ejemplo gran parte de la vitamina B12 es producida por la flora bacteriana y absorbida en el colon.

Parte de la actividad bacteriana se centra en la digestión de la fibra, por lo que también permiten la adecuada velocidad y tránsito intestinal.

Pero la flora bacteriana también es responsable de la formación de gases como producto de sus reacciones con los nutrientes intestinales, principalmente la fibra alimentaria.

¿La fruta después de comer fermenta?

En parte, sí: la fermentación se produce en el intestino grueso de forma normal como parte del proceso digestivo.

La actividad de las bacterias sobre los restos de los nutrientes de la fruta es muy variable e individual, en función de la propia flora bacteriana, la dieta habitual, la salud general, o la propia genética.

En cualquier caso, pueden producirse reacciones de fermentación con producción de gases y alcohol, cuya cantidad es tan ínfima que es despreciable, ya que para que se produzcan deben existir azúcares.
Puesto que estos han sido digeridos y absorbidos en las porciones anteriores del intestino, al intestino grueso sólo llega la fibra alimentaria, que es insuficiente para producir fermentación.

Tras esta apasionante -y algo extensa- lección de digestión, se puede afirmar que:

Comer fruta antes, después, durante…no tiene ninguna relevancia para que se produzca fermentación.

Las personas que siguen una alimentación adecuada con contenido suficiente en fibra sufren ese ínfimo proceso de fermentación a diario como parte de su digestión diaria y normal.

Esto se produce en condiciones normales y no deja de producirse porque comamos la fruta en un momento diferente al postre.

De hecho, comer fruta sola entre comidas resultaría en una mayor posibilidad de sufrir molestias por gases.

En cualquier caso, la fruta debe incluirse en la dieta diaria de 2 a 3 piezas, sea en el momento que sea, típicamente como postre en la comida y/o cena.

 

quesos

Productos Lácteos: Quesos

Queso: valor nutricional, clasificación y tipos de quesos

Los quesos so productos que se obtienen por coagulación de la leche y extracción de su suero y/o la nata.

Existen más de mil variedades de quesos en todo el mundo.

Valor nutricional

El queso aporta principalmente proteínas, grasas y calcio. Cabe destacar el contenido en sodio o sal y colesterol.
El contenido en nutrientes es tanto mayor cuanto más seco o consistente es el queso.

El valor nutricional del queso depende principalmente de:

  1. El tipo de leche utilizada: vaca, cabra, oveja, yegua, reno, yak, camella, búfala…
  2. El procedimiento de elaboración y maduración

Clasificación de los quesos

El queso puede clasificarse de varias formas.

Por su consistencia, medida por el grado de humedad, se clasifican en:

  • Quesos de pasta blanda o frescos contienen hasta un 80% de agua
  • Quesos de pasta dura, con sólo el 30% de humedad.

Por su contenido graso, los quesos se clasifican en:

  • Queso Doble Graso: mínimo de 60% de grasa
  • Queso Extragraso: 45-60%
  • Queso Graso: 40-45% de grasa
  • Queso Semigraso25-40%
  • Queso Magro: máximo del 25% de grasa

Quesos de pasta hilada

Se obtienen al amasar o estirar el cuajo, lo que les da una textura flexible.

La mozzarella y los bocconcini de mozzarella, el provolone y el caciotta son quesos de pasta hilada.

Bocconcini de mozzarella

Bocconcini de mozzarella

Quesos frescos

Son quesos escurridos sin curación ni fermentos. Al no haberse madurado deben consumirse con rapidez.
Son de sabor suave a veces ácido.

Contienen hasta el 80% de agua y aunque suelen son magros contienen hasta el 25% de grasa.
El queso fresco de Burgos y tipo Burgos contiene del 20-23 % de grasa.

El cottage, mascarpone, requesón son quesos frescos. El ricotta es el requesón de los países de Sudamérica.
También existen quesos frescos comerciales con sabores de fresa y plátano, destinados especialmente a consumo infantil, como petit suisse.
El requesón suele acompañarse con nata líquida fresca y/o miel.

mascarpone

Mascarpone

Quesos de cabra

Son quesos blandos de corteza natural elaborados en su totalidad o en parte con leche de cabra. La mayoría se fabrican con leche de vaca y cabra para hacerlos suaves y cremosos.
Tienen sabor más intenso y son más blancos que los de vaca.

El chabichou, el crottin de Chavignol, el chevrotin y el feta son quesos de cabra, aunque el feta puede elaborarse con leche de oveja, vaca o cabra y vaca.

Quesos fundidos

Elaborados con queso prensado vuelto a fundir y a los que se añade leche, nata o mantequilla, estabilizantes, colorantes y otros aditivos. Es decir no son 100% queso.

En función de la cantidad de queso que contienen se denominan queso fundido, preparación de queso fundido o crema de queso.

El cheddar, emmental y gruyere son quesos fundidos.

Quesos blandos

Son quesos curados, escurridos y moldeados, pero no prensados ni cocidos.
Están en su punto cuando la pasta es cremosa y uniforme y la corteza se mantiene blanda.

Contienen una humedad del 50-60% y un contenido graso del 20-26% del peso total.

Algunos tienen corteza con moho blanco como el camenbert y el brie, en ocasiones comestible y con más vitaminas que el propio queso.

Otros tienen corteza lavada con salmuera como el muenster, pont-l´eveque y el bel paese.

muenster

Muenster

Quesos azules

Son quesos sin prensar ni cocer, con cuajo vetado de moho. Tienen aroma intenso, sabor fuerte, a veces picante, y se desmenuzan con facilidad.

Son especialmente ricos en sal o sodio.

Roquefort, gorgonzola, bleu de Bresse, danablau y stilton son los más conocidos.

Quesos semicurados

Son quesos prensados sin cocer que pasan por un período de curación bastante largo, en ambiente fresco y húmedo.
Son quesos que no deben ser quebradizos y la parte cercana a la corteza debe ser más oscura.

Contienen del 40-60% de humedad.

El cheddar, cantal, reblochon, gouda, fontina, tomme, monterrey jack son quesos semicurados.

Quesos curados

Son quesos prensados y cocidos, normalmente de textura dura aunque a veces es granulada -como el parmesano-.

Contienen un máximo de 35% de humedad.

Tienen consistencia y color uniformes y corteza resistente. No deben estar abombados, secos, con la corteza agrietada, pastosos o muy granulados.

El queso en España

En España existen 28 variedades de quesos con Denominación de Origen Protegida o Indicación Geográfica Protegida.

D.O o I.G del Queso Comunidad Autónoma
AFUEGA’L PITU PRINCIPADO DE ASTURIAS
ARZÚA-ULLOA GALICIA
CABRALES PRINCIPADO DE ASTURIAS
CEBREIRO GALICIA
GAMONEDO PRINCIPADO DE ASTURIAS
IDIAZÁBAL Pluricomunitaria
MAHÓN-MENORCA ISLAS BALEARES
PICÓN-BEJES-TRESVISO CANTABRIA
QUESO CAMERANO LA RIOJA
QUESO CASÍN PRINCIPADO DE ASTURIAS
QUESO DE FLOR DE GUÍA O QUESO DE GUÍA CANARIAS
QUESO DE LA SERENA EXTREMADURA
QUESO DE L’ALT URGELL Y LA CERDANYA CATALUÑA
QUESO DE MURCIA REGIÓN DE MURCIA
QUESO DE MURCIA AL VINO REGIÓN DE MURCIA
QUESO DE VALDEÓN CASTILLA Y LEÓN
QUESO IBORES EXTREMADURA
QUESO MAJORERO CANARIAS
QUESO MANCHEGO CASTILLA-LA MANCHA
QUESO NATA DE CANTABRIA CANTABRIA
QUESO PALMERO / QUESO DE LA PALMA CANARIAS
QUESO TETILLA GALICIA
QUESO ZAMORANO CASTILLA Y LEÓN
QUESOS LOS BEYOS Pluricomunitaria
QUESUCOS DE LIÉBANA CANTABRIA
RONCAL COMUNIDAD FORAL DE NAVARRA
SAN SIMÓN DA COSTA GALICIA
TORTA DEL CASAR EXTREMADURA

 

Más información sobre el valor nutricional del distintos tipos de queso.