Lactosa

Leche y lactosa

Leche, lactosa e intolerancia a la lactosa

La lactosa es el azúcar de la leche. Como el azúcar común o sacarosa, es un disacárido, es decir que está formada por dos sacáridos: galactosa y glucosa.  La lactasa es la enzima digestiva que hidroliza la lactosa resultando en galactosa y glucosa.

El marketing de empresas de soja ha conseguido modificar la conducta alimentaria de miles de ciudadanos de todo el mundo, causando una especie de paranoia colectiva anti leche y lactosa.

 

Lactosa e historia

Durante la última glaciación, la leche era casi un tóxico para el hombre, ya que al contrario que los niños, el adulto carecía de la lactasa, la enzima intestinal imprescindible para digerir la lactosa de la leche.

En el Mesolítico, el hombre era cazador y recolector.

A medida que el hombre comenzó a tener granjas y abandonó la caza y la recolección, hace unos 10-11 mil años, el hombre aprendió a reducir la lactosa de la leche fabricando quesos o yogur. Es la época conocida como el Neolítico.

Se han encontrado en Oriente Medio recipientes de esa época con muchos y pequeños agujeros. Tras ser analizados mostraron contenido de ácidos grasos de la leche, por lo que se sospecha se utilizaban en la preparación de quesos para separar los sólidos lácteos del suero.

Varios miles de años más tarde, hace unos 7.500 miles de años, una mutación genética se extendió por toda Europa permitiendo producir lactasa intestinal y por tanto digerir la lactosa de la leche.  La adaptación abrió una nueva fuente de nutrientes que pudo haber mantenido poblaciones en tiempo de malas cosechas. Algunos investigadores creen que la mutación permitió una descendencia más fértil.

Las poblaciones del sur pudieron colonizar rápidamente áreas del norte de Europa como Grecia o los Balcanes, y pudieron desplazar a otras poblaciones que seguían siendo cazadores y recolectores.

Esta migración poblacional dejó en Europa una herencia genética: la de poder digerir lactosa.  Sólo unos mil años más tarde la mayor parte de la población europea podía digerir la leche, al contrario que en otras regiones del mundo.

Lactasa

Porcentaje de adultos que pueden beber leche

No se sabe si la mutación genética que permitió la digestión de lactosa vino dada a la vez que el hombre se asentó y se volvió granjero, o si se produjo espontáneamente y permitió una ventaja sobre los recolectores y cazadores.

Lo que sí parece bastante fiable es que las poblaciones capaces de digerir lactosa, no eran descendientes de las poblaciones locales.

Mientras que hasta hace poco se pensaba que la población granjera del Neolítico era consecuencia del asentamiento de los cazadores y recolectores, hoy se sabe casi con certeza que son dos poblaciones diferentes.

 

Intolerancia a la lactosa

En el total de población mundial se calcula que sólo el 35% de la población puede digerir lactosa a partir de los 7 u 8 años. Todos los niños hasta esa edad poseen la habilidad de digerir lactosa.

Las personas intolerantes a la lactosa no pueden consumir un vaso de leche sin tener malestar digestivo casi inmediato, si bien la inmensa mayoría pueden tolerar pequeñas cantidades de lactosa junto a otros alimentos.

En España se calcula que un 60% de los adultos pueden digerir la lactosa normalmente.
En las regiones del norte de España esta cifra aumenta hasta el 80%.

 

Problemas de no consumir leche

A medida que avanza la edad y nos volvemos más mayores, la actividad de la lactasa intestinal suele disminuir, a veces hasta desaparecer. Esto hace que muchos ancianos no toleren bien la leche.

La actividad de la lactasa intestinal también disminuye en personas que no consumen leche ni alimentos con lactosa por un tiempo. El cuerpo deja de producir lactasa y poco a poco nos hace más intolerantes a la lactosa.

 

Cómo nos engañan con las bebidas de soja

Que la actividad de la lactasa intestinal se vuelva “perezosa” con el tiempo, es un hecho bien conocido por las empresas fabricantes de bebidas de soja.

Si un cliente se engancha a su bebida de soja y tras un tiempo prueba leche de vaca, posiblemente le siente mal porque ha dejado de producir lactasa intestinal.
Lo que hace que esa persona refuerce su idea -errónea– de que la leche de vaca es “mala”.
A la vez la empresa de bebida de soja fortalece la relación consumidor-producto.

Amén de otros problemas con la soja:

En resumen:

  1. No dejes de consumir leche de vaca
  2. Si sospechas intolerancia, acude al médico: te someterá a las pruebas pertinentes
  3. No elimines los alimentos con lactosa de tu dieta sin haber sido diagnosticado de intolerancia
  4. No uses bebidas de soja como sustituto de la leche